“Queridos hijos, nunca olviden cuán grande es el amor de Dios. Por ese amor también yo estoy con ustedes. No olviden cuán grande es Su misericordia. Por esa misericordia yo les muestro el camino hacia la verdadera felicidad y la paz perfecta. Ese es el camino hacia mi Hijo. Por eso, hijos míos, con plena confianza entréguense a mi Hijo y no tengan miedo. No le teman al futuro, porque pertenece completamente a la voluntad de mi Hijo. Por eso, hijos míos, renuncien a todo aquello que los aleja de mi Hijo: la falsa felicidad, la falsa esperanza, el falso esplendor. Confíen en mi Hijo. Háblenle de sus dolores, sufrimientos, deseos y esperanzas, y sentirán Su amor y Su bendición. Les doy las gracias“.(Con aprobación eclesiástica)
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"¡Queridos hijos, Hoy los invito: regresen a Dios, regresen a la oración, para que se conviertan en portadores de paz. Hijitos, oren por la paz que está en peligro; que nuevamente la oración fluya de sus corazones y de sus familias, para que con alegría puedan sentir la voz de Jesús en sus corazones: ¡La paz esté con ustedes! Hijitos, sean portadores de paz y de oración por todos aquellos que no oran. Yo estoy con ustedes y oro por ustedes ante mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamado."(Con aprobación eclesiástica)
continua »"¡Queridos hijos! Mientras la oscuridad y la inquietud reinan en muchos corazones, ustedes, hijitos, sean oración y mis manos extendidas de amor. Hijitos, pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla, para que sea para ustedes un estímulo a la conversión y a una vida nueva. Porque Satanás es fuerte y seduce los corazones. Yo deseo, a través de mi Corazón materno, entregar sus corazones al Corazón de mi Hijo Jesús, para que sea Él, el Resucitado, quien reine en ustedes; y la alegría reinará en ustedes y a su alrededor. Gracias por haber respondido a mi llamado."(Con aprobación eclesiástica)
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