![]() |
JESÚS EN TI CONFÍO |
![]() |
| Utiliza esta página para buscar palabras o combinaciones de palabras en las páginas del sitio web en uso. |
![]() |
En esta página encontrarás periódicamente algunos breves fragmentos del “Diario” de S. Faustina.
Para quien quisiera obtenerlo, el libro es editado por: Ediciones Levántate Granada - España - www.levantate.org
|
|
El día de Navidad Del Diario (par.576) |
Jesús siempre espera los pecadores Del Diario (par.1728) |
|
Oh Santa Trinidad, Dios eterno, mi espíritu se sumerge en Tu belleza; para Ti los siglos no son nada, Tú eres siempre el Mismo. Oh, qué grande es Tu Majestad. Oh Jesús, ¿cuál es el motivo por el que escondes Tu Majestad, has abandonado el trono del cielo y estás con nosotros? El Señor me contestó: "Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene. Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mí, morirías de gozo. Lo digo para que te unas a Mí constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; cuando te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte." |
Escribe: Soy santo, tres veces santo y siento aversión por el menor pecado. No puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente, entonces Mi generosidad para ella no conoce límites. Mi misericordia la abraza y justifica. Persigo a los pecadores con Mi misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos vuelven a Mí. Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me alegro de su retorno. Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas. Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones [para saber] cuándo latirán para Mí. Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me molesto con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean. |
|
A menudo se escucha decir de muchos “¿por qué orar? Yo no lo necesito” o bien “no tengo tiempo”. Èsto lo escribe S. Faustina apropósito de la oración: palabras sobre las cuales reflexiona mucho. Del Diario (par.146-147) |
La confesión Del Diario (par.1602) |
|
La oración. Con la oración el alma se prepara para afrontar cualquier batalla. En cualquier condición que se encuentre el alma, debe orar. Debe orar el alma pura y bella, porque de otra manera perdería su belleza. Debe orar el alma que tiende a la pureza, de otro modo no llegará. Debe orar el alma que se ha apenas convertido, de otro modo caerá de nuevo. Debe orar el alma pecadora, sumergida en el pecado, para poder salir. No existe alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia llega por medio de la oración. ...El alma debe saber que, para orar y perseverar en la oración, debe armarse de paciencia y superar valientemente las dificultades exteriores e interiores. Las dificultades interiores: el desánimo, la aridez, la indolencia y las tentaciones. Las dificultades exteiores: el respeto humano y la necesidad de respetar los momentos destinados a la oración. |
Hoy el Señor me dijo: "Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi Misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia. Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma. Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites. Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes. Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes." |
|
Los atributos de Dios Del Diario (par.180) |
Así oraba Santa Faustina “para ser reflejo vivo del Señor” Del Diario (par.163) |
|
En aquél tiempo (Adviento) el Señor me condedió tanta luz para hacerme conocer Sus atributos.
El primer atributo que el Señor me hizo conocer es Su Santidad. Tal Santidad es así grande que delante a Él tiemblan todas las Potencias y Virtudes. Los puros de espíritu esconden el rostro y se hunden en una insesante adoración. La única expresión de su adoración sin límites es: “Santo...”. La santidad de Dios es distribuida sobre la Iglesia y sobre cada miembro, pero no en igual medida. Están las almas completamente divinizadas, pero también están las almas que viven a mal pena.
El segundo atributo que el Señor me hizo conocer es Su Justicia. Su Justicia es así grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y todo delante a Él se encuentra en su desnuda realidad y nada podría continuar a subsistir.
El tercer atributo son el Amor y la Misericordia. Comprendí que el Amor y la Misericordia son los atributos más grandes. Éstos unen la creatura al Creador. El amor más grande es el abismo de la Misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo y en la Redención operada por Él. De ésto comprendí que ests atributos son los más grandes de Dios. |
Ayudame oh Señor, a ser así que mis ojos sean misericordiosos, en modo que yo jamás alimente sospechas o juzgue basada en la apariencia exterior, al contrario, sepa mirar aquello que de bello se encuentre en el alma de mi prójimo y le sea de ayuda.
Ayudame a ser así que mi oido sea misericordioso, que se incline sobre la necesidad del prójimo, que mis oídos no sean indiferentes a los dolores y gemidos de mi prójimo.
Ayudame, oh Señor, a ser así que mi lengua sea misericordiosa y jamás hable desfavorablemente del prójimo, sino que tenga para cada uno una palabra de conforto y de perdón.
Ayudame, oh Señor, a ser así que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas acciones, en modo que yo sepa hacer unicamente el bien al prójimo y tome sobre de mí los trabajos más pesados y penosos.
Ayudame, oh Señor, a ser así que mis pies sean misericordiosos, en modo que acuda siempre en ayuda al prójimo venciendo mi indolencia y mi cansancio. Mi verdadero descanso está en la disponibilidad hacia el prójimo.
Ayudame, oh Señor, a ser así que mi corazón sea misericordioso en modo que participe en todos los sufrimientos del prójimo. A ninguno rechazará mi corazón. Me comportaré sinceramente aunque con aquellos que se abusarán de mi bondad, mientras yo me refugiaré en el Misericordiosísimo Corazón de Jesús. |
Colaboradores - Para contactarnos - Privacy - Copyright